Ya sea en casa como en un restaurante, un buen vino, cava o champagne puede estropearse por no estar servido a una temperatura adecuada, ya que este factor modifica la percepción de las características del vino. En cuanto a restaurantes la única recomendación que os podemos dar es pedir una cubitera o, la mejor opción, evitar restaurantes que no sepan servir el vino y apostar por aquellos que tienen en cuenta este aspecto fundamental.
Una vez en casa y viendo que se acerca la Navidad, os pasamos algunas recomendaciones para que no estropeéis un buen vino por estar demasiado caliente o demasiado frío.
- En primer lugar, sería recomendable disponer de un termómetro para el vino, hay de muchos tipos, marcas y precios; esto os ayudará a asegurar el tiro.
- Evitar sobre todas las opciones, poner una botella en el congelador, ¡prohibido!. Así que tenéis que ser previsores y poner las botellas que se sirven en frío, unas horas antes en la nevera.
- Tener en cuenta la temperatura ambiente donde se encuentra el vino, no es lo mismo el verano que el invierno, así que el recurso de dejar la botella de vino tinto en la terraza no funciona.
- El vino, una vez servido, sube de temperatura, así que los vinos que se sirven fríos deben permanecer fríos. La mejor opción, siempre, es una cubitera cuanto más grande mejor, con agua y hielo.
Temperaturas recomendadas:
El cava o champagne, o los vinos espumosos en general, entre 5 y 7ºC.
Los vinos blancos jóvenes, se toman frescos pero no tanto como los espumosos, entre 7 y 10ºC, esta temperatura contribuye a disfrutar de los aromas de fruta, pero si se aumenta, el alcohol se destaca y si es demasiado baja, se destaca la acidez.
Los vinos blancos con crianza, no se toman tan fríos, entre 10 y 12º C, si bajamos de estas temperaturas, se pierden aromas.
Los blancos generosos como las manzanillas o los finos, también se toman bastante fríos, entre 7 y 10º C.
Los vinos rosados, entre 6 y 8ºC.
Los vinos tintos deben servirse a una temperatura que oscila entre los 16 o los 18º C, así que lo que se dice siempre de “a temperatura ambiente” no es cierto a no ser que esa sea la temperatura que haga en ese momento. En el caso de los tintos, una temperatura excesiva provoca que la volatilidad del alcohol inunde el paladar y no se perciban los aromas del vino. Temperaturas:
- Tintos jóvenes, entre 12 y 15º C.
- Tintos crianza, entre 16 y 18º C.
- Tintos reserva, entre 18 y 20º C.
Tener en cuenta en verano que los vinos tintos también pueden necesitar cubitera para que mantengan la temperatura durante el servicio.
Los afortunados que dispongáis en casa de una nevera para vinos, os ahorraréis mucho trabajo; para el resto, esperamos que estos consejos os ayuden a servir siempre vuestros vinos a su temperatura adecuada y, así, disfrutarlos en todos sus matices.